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martes, 19 de marzo de 2013

IAN ANDERSON: "NO PERDERÉ MI TIEMPO EN INTERPRETAR EN VIVO "A PASSION PLAY" SOLO PORQUE SE CUMPLA EL 4O ANIVERSARIO DEL DISCO"

ENTREVISTA A IAN ANDERSON EN LA EMISORA DE RADIO ARGENTINA ROCK.COM.AR PROMOCIONANDO SU GIRA POR SUDAMÉRICA.A continuación podeis leer la entrevista que Fabricio Pedrotti hizo a Ian Anderson el pasado 14 de Marzo en Rock.com.ar,  donde el líder de Jethro Tull cuenta cosas muy interesantes.
El líder de Jethro Tull pasó por la Argentina, y dijo que no toca para complacer a su público. Negó que haya chances de editar una secuela de “A Passion Play”, aunque sí trabaja junto a Steven Wilson para su reedición. Entrevista exclusiva con Rock.com.ar.
Más de sesenta millones de discos vendidos con Jethro Tull, decenas de shows en nuestro país (los últimos la semana pasada, en Córdoba, Rosario y el Gran Rex) y el mérito de ser el responsable de introducir la flauta traversa en el rock: Ian Anderson no es un músico común y corriente.
El escocés es conocido por su extraño sentido del humor y por su carácter fuerte. Por eso no sorprende que al momento de la entrevista aparezca con el ceño fruncido y sin esbozar una mueca de sonrisa. Pero sus músculos faciales se irán relajando con el correr de los minutos.
“Hoy tuvimos un muy mal viaje desde Córdoba, en un colectivo con la ventilación rota, así que la temperatura fue de cuarenta grados. Me siento un poco cansado, pero contento por estar en un sitio histórico como este”, explica luego de probar sonido en el Teatro “El Círculo” de Rosario.
-¿Cómo te calmás cuando tenés jornadas así?
-Trato de meterme en mi hotel, entrar a internet y chequear los mails. Por suerte tengo CNN, así que pude verlo durante una hora, antes de venir al teatro. También agarré un libro de John le Carré, “Our kind of traitor”. Había repasado toda su obra dos veces, pero descubrí que este no lo había terminado. Así que lo estuve leyendo hoy, en el colectivo…
-…sin ventilación.
-Parte del texto está basado en el Caribe, así que era adecuado por el calor (risas).
UNA OBRA MAESTRA DEL ROCK PROGRESIVO
La razón por la que Anderson vino a la Argentina es la presentación de la secuela de “Thick as a Brick”, el mítico álbum que lanzó con Jethro Tull en 1972. Aquel disco cuenta la historia de un pequeño poeta que tiene la suerte de que una banda de rock le musicalice su prosa. Aunque, claro, se trató de un juego.
-¿Por qué en 2012 decidiste grabar “Thick as a Brick II”?
-Es una secuela, no un un álbum nostálgico. Tomé al personaje central, el ficticio Gerald Bostock, y me pregunté qué le podría haber pasado en su vida, ahora con cincuenta años. Su historia sirve de metáfora para quienes miran atrás y se preguntan: “¿Qué hubiera sido de mí si…?”. Pero quizás también ayude a los que estén en años cruciales, en donde tienen que tomar decisiones importantes. Todo es parte del misterio del karma y del destino de cada uno: tenés que descubrir tu camino vos mismo, y tener un plan A, B y C.
-Como el pequeño Gerald, que en la continuación de “Thick as a Brick” tuvo cinco proyectos de vida distintos.
-Sí, cuando lo compuse buscaba resultados que no estuvieran relacionados. Hice una lista de cerca de quince cosas: desde niño prostituto gay, hasta héroe militar y banquero corrupto. También escribí otras como político, astronauta y boxeador, pero decidí que tenía que elegir cinco. La economía, la codicia de los banqueros y la especulación financiera eran muy buenos temas.
-Y más que nada con la crisis de 2008.
-Sí. Las escribí cuando eran noticias frescas, y pensé que iban a quedar viejas cuando saliera el disco. Pero son cosas que siguen pasando estos días, con regulaciones en Europa que tratan de limitar los bonos que se les pagan a los banqueros y demás cuestiones.
-En los ’70 dijiste que “Thick as a Brick I” era una parodia, y que no debía tomarse en serio. ¿Qué hay de la secuela?
-El primero era una especie de sátira de los álbumes conceptuales de rock progresivo. Estaba concebido para que sea divertido, exagerado y surrealista. No quiere decir que fuese una broma, sólo quería llevar las cosas un paso más allá. Intenté hacer una ficción, algo realmente loco, como que un niño escriba una poesía y un grupo de rock le ponga la música. No es algo muy probable que ocurra. Pero la secuela tiene una especie de balance: algunos elementos humorísticos y paródicos, y también pasajes muy oscuros y reales. Cantar sobre las bombas en Afganistán, la prostitución y los mendigos es un asunto serio.
LOS CONCIERTOS
Los shows de la gira “Thick as a Brick” consisten en la interpretación completa de los dos álbumes, más algún que otro hit. La presentación que dio en Rosario fue precisa y justa, con la inclusión de varios elementos teatrales.
-¿Qué pensás que diría Gerald Bostock sobre tus recitales?
-Extrañamente, el niño de la portada de “Thick as a Brick I” era un modelo de un catálogo, y me gustaba su mirada. Intenté volver a rastrearlo, pero el fotógrafo murió y nadie tenía datos, así que no pude comunicarme con él. La razón es que tenía cáncer, y cuando salió el segundo álbum estaba en tratamiento por su enfermedad. Finalmente se contactó conmigo porque sabía que quería localizarlo. Fue a ver el show en Inglaterra el último verano (invierno en el hemisferio sur), y no luce para nada como en aquella foto. Creo que disfrutó del concierto y de tener un poco de conexión con el espectáculo. Usualmente, cuando escribo, un pequeño porcentaje está basado en mis experiencias y en mi persona. El 20% de Gerald Bostock soy yo de chico, cerca del 60% es sobre personas que conocí o de las que leí, y el resto son puras invenciones. Tenemos que usar nuestra imaginación para crear fantasía. Como mi yerno, que tiene que explicarle a su hija de cuatro años de qué trabaja –lo dice por Andrew Lincoln, actor principal de la serie “The Walking Dead”-. Cuando fue por primer día al jardín y una niña le preguntó cuál era la ocupación de su papá, ella dijo: “Mata zombies” (risas).
-Hace varios años confesaste que cuando interpretás “Aqualung”, del álbum homónimo, pensás en un vagabundo. ¿Qué pasa por tu cabeza al interpretar “Thick as a Brick”?
-Trato de imaginar lo que canto cuando subo al escenario. Sting dijo en una entrevista que al tocar, se olvida de todo y pone su mente en blanco. Sólo recita las palabras, y yo soy lo contrario: necesito sentir que estoy en la piel del personaje. En esta secuela recito una línea que dice “Treat myself to quality time, test a porsche and snort a line, eat Hermione for lunch” (“Me di un momento de calidad, testeé un porsche y esnifé una línea, me comí a Hermione en mi almuerzo”). Hace referencia a un banquero “playboy” que se va de vacaciones, toma cocaína y tiene sexo oral con su novia en el almuerzo. Me gustó la idea, aunque no consumo drogas y el mediodía es un poco tarde para mí para el sexo, porque soy un tipo mañanero (risas). Para cantar esa frase me pongo en la mente del sujeto, así significa algo para mí. Espero que también simbolice algo para quienes entiendan la letra. Soy una persona que cuando sube al escenario piensa en sí mismo. Sé que el público está ahí abajo, pero no toco por eso. No estoy aquí por ustedes, sino por mí. Soy increíblemente generoso, pero cuando salgo al escenario sólo me preocupo por mi satisfacción. Creo que es una manera honesta de hacer las cosas. Si tratás de complacer a la audiencia, sólo vas a estar ofreciéndoles un servicio, como si les estuvieras lavando la ropa, cocinándoles o dándoles un masaje. Al disfrutar de lo que hacés y ponerle pasión, eso les llega.
EL NUEVO MATERIAL
-Estás preparando tu próximo disco de estudio. ¿Cómo viene ese proceso?
-Ya lo tengo escrito, pero todavía me faltan hacer tres o cuatro demos. Luego se los paso a los músicos y lo juntamos todo, incluidos los arreglos. En noviembre o diciembre vamos a grabarlo en mi estudio en Inglaterra.
-En julio se cumplen cuarenta años del lanzamiento de “A Passion Play”, y muchos fanáticos se preguntan si trabajarás en la segunda parte del material.
-Las chances son nulas. Ese álbum tenía una buena idea, pero era un poco intensa y compleja. El disco siguiente nunca se completó, más que nada por razones técnicas -“Chateau D’Isaster Tapes”, lanzado como material inédito en 1993-. También teníamos un montón de presión con los miembros de la banda. Como no lo terminamos, volvimos de Francia y grabamos “A Passion Play” en un santiamén. Tuvimos que apurarnos, porque ya teníamos fechas programadas. Estos últimos meses tuve que escucharlo un montón, porque estuvimos re-mixándolo junto a Steven Wilson en sonido surround. Necesité entender la música nuevamente. Es interesante, pero tampoco es un álbum que me dé ganas de tocarlo en vivo. Sólo porque sea el cuarenta aniversario no me parece una buena razón para volver invertir mi tiempo en él. Y sé que voy a decepcionar a algunos fans, quizás a tres o cuatro (risas). FABRIZIO PEDROTTI (@fabriziorock).